Familia

LIBERACIÓN FEMENINA O LO LIBRE Y FEMENINO DE LA MUJER. Segunda Parte

Depositphotos_7146615_original

Liberación frente a libertad

Si quisiéramos definir la mejor forma de ser persona, diríamos que “persona” es el ser, que es tan profundamente ser, que puede dominar su propio ser.

Ser libre, es elegir, sí, elegir en el sentido de poder decidir bien o mal, cosa que ningún instintivo animal puede hacer. Libre, es poder elegir dominarse, y por lo tanto, poder rechazar el ser dominado, por lo que fuera, vicios, drogas, pasiones, etc.

Liberar, es dejar salir, así, sin medida, es soltar. Un líquido embotellado, se puede dejar salir quitando el tapón, así se puede hacer con él lo que se plazca, para bien o para mal, con rumbo o sin él, para beneficio o para perjuicio. ¿Es entendible? sí, ¿justificable? no.

Si un líquido gaseoso es agitado, y luego destapado sin control, tristemente se desperdicia. Pero la libertad es algo más, mucho más noble, más loable, en última instancia, exclusivamente humano.

Liberación se asocia con el animal en cautiverio.

Libertad sólo puede referirse a la persona.

Por liberación se entiende un terremoto que desencadena un desastre.

Por libertad se entiende poder decir sí o no, con plena consciencia.

Decimos que sí a los movimientos que busquen la libertad para la mujer, los que busquen su reivindicación, su igualdad en los derechos fundamentales. Decimos que no, a los que atacan contra su auténtica libertad, y la animalizan; haciéndola creer que es incapaz de dominarse, de optar por algo que le dé a sí misma más dignidad y valor.

Libertad en su doble sentido: libre de elegir, y libre de aceptar.

Libre de aceptar como adulto, no como adolescente.

Hay muchas cosas en la vida que no hemos elegido: No elegimos a nuestros padres, ni a nuestros hermanos, ni la época o tiempo de nuestro nacimiento, ni tampoco el sexo, ni muchas cosas más.

Autonomía sí, capacidad de darse a sí mismo sus propias leyes, y esas leyes deben de ver por mi bien, pero también por el bien de los demás.

¿Qué sucedería en el mundo si cada uno de sus habitantes viera “sólo” por su propia autonomía?, ¿No le llamaríamos a esto egoísmo radical?, y el egoísmo radical ¿a qué nos lleva? a la pérdida de la paz, o sea, a la violencia, a la guerra.

Femenino sí, ese modo de ser, de estar y de sentir como mujer, propio y exclusivo de la mujer. Este artículo, continuará…

Fuente: Lic. Maruca Serrano

Comparte: