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CUIDADO CON LOS HURACANES FAMILIARES

viento

Los huracanes son vientos impetuosos que giran en diversos círculos, dejando tras de sí, una estela de devastación muchas veces de tamaño incalculables.

Sí, hoy generalmente los huracanes son previsibles o detectables.

Se les puede “diagnosticar”, es decir, se puede calcular la fecha de su llegada a tierra, la intensidad con la que se les espera, y aún más, poner en circunstancias de aviso, y medidas de emergencia a los habitantes de dichos poblados.

Sin embargo, a pesar de tomar serias medidas de precaución, los huracanes siguen dejando grandes desdichas.

Pero no queremos ser alarmistas, hay huracanes que no aparecen en los registros meteorológicos, y mucho menos han podido calcular la devastación que dejan a su paso, esos son: LOS HURACANES FAMILIARES.

No, no me refiero a los huracanes que hace el padre cuando se entera que el hijo chocó el coche, ni tampoco a la estela de desastre que hace la madre cuando ve que su hijo no ha querido hacer la tarea en toda la tarde.

Me refiero, concretamente, al huracán silencioso, a veces no levanta polvo, pero que es peor porque levanta la cosecha. Al huracán doloroso, amargo, cotidiano.

Estos huracanes, suelen ser más destructivos por silenciosos, y al igual que los huracanes de viento, éstos también tienen nombre:

Existen los Huracanes Mudos. – No encuentran, o no quieren buscar las palabras adecuadas para abrir un diálogo con su hijo, o tal vez con su esposo o su compañera.

Los Huracanes Explosivos. – Son los ímpetus y estruendos de gritos, de aquél que no queriendo hacerlos bien, sólo puede gritar: “aquí mando yo”.

Los Huracanes Fugaces. – Son los relámpagos que no suenan, que sólo dejan destrucción, porque al igual que el relámpago, sólo aparecen y se van, sin dejar NADA. Solo llegan a comer (cuando llegan), o a cenar, y lo único que dicen es: “estoy terriblemente cansado”, o ellas, “ha sido un día agotador”.

Hay huracanes que llegan suavemente, tan suavemente que nunca quieren desaparecer, que nunca quieren dejar de sentirse útiles, buenos padres, protectores, tanto, que parezca y aparezca que el hijo es una fiel caricatura de su persona, les gusta sentirse indispensables, es más se dicen a sí mismo Huracanes Paternalistas.

También hay huracanes que se llaman Permisivistas, éstos sólo dejan hacer y dejan pensar, todo autorizan, y todo permiten, a tal grado que no son capaces de ver que hay inundaciones y no protegen a su cosecha, que hay sequía, y no se percatan de que hay que regar, que ha invadido una plaga a un mal amigo, y no quieren saber nada de insecticidas.

Los Huracanes Familiares no se pueden diagnosticar en el Servicio Meteorológico, pero sí se pueden prevenir, al igual que los de tierra, y una de tantas cosas que se pueden recomendar con estos huracanes son las siguientes:

  1. Cierre puertas y ventanas contra extraños, intrusos o malos amigos.
  2. En cambio, jamás cierre su puerta (la de usted) y mucho menos la puerta de la comunicación.
  3. Proteja a todos los miembros de su familia con una buena vacuna de paciencia, debe estar ahí, que se sienta y que se vea.
  4. Trate de poner seguros contra la flojera, apatía, monotonía, indecisión o cualquier otra plaga destructiva.
  5. Trate de meter un poco más de intencionalidad a sus actos, a sus juicios, a sus decisiones.
  6. Procure ver un poco más a fondo las cosas las cosas relacionadas con la Familia, orientaciones adecuadas, por eso de no perder el rumbo.
  7. Intente rigurosamente, incansablemente, alejarse del estruendo, de la gran cantidad de lluvia, que generalmente no permite oír bien, estoy hablando de SABER ESCUCHAR, y después, más aún, busque momentos de soledad para poder meditar.
  8. Un recurso ineludible contra huracanes, forre todas los días y si se puede todo el tiempo su hogar, con ese material único contra Huracanes, que desde hace muchos años, lo llamamos AMOR.

Fuente: Lic. Maruca Serrano

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